En el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya (Sitges Film Festival) de este año, una estrella inesperada ha acaparado la atención de la crítica y del público. No es un actor consagrado ni una promesa emergente: es Indy, un perro que ha conmovido a todos con su interpretación en la película Good Boy.
Su actuación ha sido tan impactante que muchos asistentes al festival han comenzado a pedir abiertamente algo inusual: que Indy, perro actor, reciba una nominación al Oscar.
El fenómeno de Indy y la película Good Boy
Este año, Indy ha emergido como el protagonista canino por excelencia en el Festival de Sitges gracias a su actuación en Good Boy (2025), una película de terror sobrenatural dirigida por Ben Leonberg. En esta cinta, el relato se construye desde la mirada del perro: Indy observa cómo su dueño, Todd, se muda con él a una antigua casa rural que pertenecía al abuelo, ignorando advertencias sobre su historia embrujada. Pronto, el perro empieza a percibir presencias que el ser humano no es capaz de ver, y su lealtad lo llevará a intentar proteger a Todd del peligro invisible que acecha la casa.
La singularidad de Good Boy reside en que Indy no es un actor de apoyo: ocupa el centro narrativo. La película se presenta casi por completo desde su punto de vista, con encuadres a su nivel y con el uso de sonidos y sombras para crear tensión desde lo que él experimenta. Es un enfoque que convierte su presencia en algo más que un acompañante: se vuelve el eje emocional y sensorial de la historia.
La actuación de Indy ha sido descrita por críticos internacionales como “precisa, expresiva y profundamente emotiva”. En una carta abierta publicada por Variety, varios miembros de la industria han reclamado que la Academia considere su papel, argumentando que la entrega, la expresividad y el trabajo de los perros actores merecen el mismo reconocimiento que el de sus compañeros humanos.
No sería la primera vez que el público exige justicia para los intérpretes de cuatro patas. A lo largo de la historia del cine, muchos perros han marcado a generaciones enteras —de Rin Tin Tin a Uggie, el carismático Jack Russell de The Artist—, pero rara vez se les ha recompensado con premios oficiales. La reacción que ha despertado Indy reabre una vieja conversación sobre la necesidad de reconocer el talento animal en la gran pantalla.
Palm Dog Award: el reconocimiento más icónico para los perros actores
Aunque los Oscars sigan sin tener una categoría para animales, existe un galardón que desde hace más de dos décadas honra a los intérpretes caninos: el Palm Dog Award.
Este premio se entrega cada año en el marco del Festival de Cannes, y nació en 2001 gracias a un grupo de críticos internacionales encabezados por Toby Rose. Su objetivo: celebrar las interpretaciones más destacadas de perros en películas proyectadas en Cannes, ya sea en papeles principales, secundarios o incluso en animación.
El trofeo, una correa de cuero grabada con el nombre del ganador, se ha convertido en un símbolo de cariño y respeto hacia los compañeros peludos del cine. Desde su creación, ha reconocido a intérpretes tan memorables como Uggie en The Artist, Brandy en Érase una vez en... Hollywood o Messi, el border collie de Anatomía de una caída.
El espíritu de los Palm Dog Awards no es paródico, sino reivindicativo. Reconocen que detrás de cada perro en el cine hay un trabajo de entrenamiento, empatía y comunicación extraordinarios. Un proceso en el que el animal no “actúa” en el sentido humano, pero sí transmite emociones genuinas, sincronizadas con la historia y el equipo humano que lo rodea.

Nellie: el caso más emotivo de los Palm Dog Awards
Uno de los momentos más recordados en la historia de los Palm Dog Awards fue el premio póstumo otorgado a Nellie, la adorable bulldog que protagonizó Paterson (2016), de Jim Jarmusch.
Nellie falleció poco antes del estreno de la película, y su interpretación fue tan sensible y natural que conmovió al jurado y al público por igual. En la historia, la perra simboliza la rutina, la ternura y la estabilidad emocional del protagonista, interpretado por Adam Driver.
El reconocimiento póstumo se convirtió en un homenaje no solo a Nellie, sino a todos los perros actores que, con su presencia silenciosa, logran humanizar las historias más complejas.
Los FIDOS Awards: los Oscar caninos
El éxito mediático de los Palm Dog Awards inspiró la creación de otros reconocimientos similares, como los FIDOS Awards (Fido Dog Awards), entregados en Reino Unido.
Estos premios, conocidos informalmente como los “Oscar caninos”, se instauraron para ampliar el foco más allá de Cannes y celebrar a los perros en todo tipo de producciones cinematográficas.
Los FIDOS incluyen categorías como “Mejor Interpretación”, “Mejor Escena Canina” o “Mejor Dúo Humano-Perro”. Aunque tienen un tono más humorístico, su intención sigue siendo seria: dar visibilidad a los animales como parte esencial de la narrativa cinematográfica.
Gracias a estos galardones, algunos perros han alcanzado fama internacional, y se ha abierto un debate sobre el bienestar animal durante los rodajes, promoviendo prácticas más respetuosas y reguladas en la industria audiovisual.
¿Un Oscar para Indy? El debate sigue abierto
La nominación de Indy, perro actor, sigue siendo un deseo más simbólico que probable, pero el debate ha trascendido el Festival de Sitges.
Críticos, entrenadores y cinéfilos discuten si ha llegado el momento de que la industria reconozca de manera oficial el trabajo de los animales en el cine. Aunque no puedan recibir un premio convencional, su aportación a la narrativa y a la emoción del espectador es indiscutible.
En el caso de Good Boy, la interpretación de Indy no solo aporta realismo, sino que también genera un contraste emocional poderoso frente a la tensión psicológica de la trama.
Su mirada, sus movimientos y su energía logran conectar con el público de una forma que pocas actuaciones humanas consiguen. Esa autenticidad es, quizá, la mayor razón por la que tantos espectadores y profesionales piden que se valore su trabajo con el mismo respeto que a cualquier actor.
Indy y el futuro del reconocimiento canino en el cine
Más allá de la anécdota o el fenómeno mediático, lo que Indy ha logrado en Sitges es abrir una conversación importante: ¿cómo medimos el arte cuando proviene de un ser que no habla nuestro idioma, pero comunica con total pureza?
Los Palm Dog Awards y los FIDOS Awards seguirán cumpliendo su papel de homenajear a los perros actores, pero la reacción global al trabajo de Indy demuestra que el público está preparado para dar un paso más.
En un momento en que el cine busca nuevas formas de conectar emocionalmente, tal vez los animales sean, una vez más, el recordatorio más honesto de lo que significa actuar con verdad.