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Frío en perros: cómo les afecta el invierno y cómo protegerlos

Escrito por Real FUD | Nov 28, 2025 2:10:22 PM

El frío modifica la vida diaria de los perros: no es solo una cuestión de abrigo, sino de fisiología, comportamiento y riesgo clínico. Comprender cómo actúa el frío sobre el organismo canino permite tomar decisiones prácticas y seguras —desde la duración de los paseos hasta la elección de una cama adecuada— que reducen la probabilidad de hipotermia, congelación de tejidos y otras complicaciones.


Cómo afecta el frío a los perros: mecanismos básicos

Cuando la temperatura ambiental baja, el cuerpo del perro activa mecanismos para conservar y generar calor. Entre las respuestas inmediatas están la vasoconstricción periférica (los vasos sanguíneos de las orejas, cola y extremidades se estrechan para reducir la pérdida de calor) y el temblor (shivering), que incrementa el gasto energético para producir calor interno. También se movilizan reservas metabólicas y cambian procesos hormonales que regulan el balance energético.

Estas respuestas son adaptativas: funcionan bien en exposiciones breves o moderadas. Pero si el frío se mantiene o es extremo, el animal puede agotarse energéticamente, perder capacidad para mantener la temperatura corporal y entrar en hipotermia. Clínicamente, la hipotermia va desde temblor y letargia (leve) hasta bradicardia, somnolencia profunda y fallo orgánico (grave). Además, la exposición prolongada a superficies heladas o a viento y humedad aumenta el riesgo de frostbite (congelación) en orejas, almohadillas y cola.


Puntos más vulnerables al frío en perros

Algunas zonas del cuerpo son especialmente susceptibles al frío:

  • Patas y almohadillas interdigitales: contacto directo con hielo, sal de deshielo y formación de bolas de nieve entre los dedos.
  • Orejas y extremidades: menor masa y peor aislamiento.
  • Vientre y tórax: en razas de pecho estrecho o de pelo corto, la cobertura es insuficiente.
  • Nariz y cola: en perros pequeños o de poca grasa corporal se enfrían con rapidez en ambientes húmedos y ventosos.

Por eso, es habitual encontrar congelaciones en las puntas de orejas o en los cojinetes plantares tras exposiciones prolongadas en suelos helados.


¿Qué factores aumentan la vulnerabilidad al frío?

No todos los perros reaccionan igual. Estos factores incrementan la sensibilidad al frío:

  • Raza y tipo de pelaje: los perros con doble manto y pelo denso toleran mejor el frío; los de pelo corto, braquicéfalos o toy son más vulnerables.
  • Edad y estado de salud: cachorros y geriátricos tienen peor termogénesis; enfermedades crónicas (hipotiroidismo, cardiopatías) o baja masa corporal aumentan el riesgo.
  • Condición corporal: perros malnutridos o con poca grasa pierden calor más rápido.
  • Humedad, viento y tiempo de exposición: la combinación humedad + viento multiplica la pérdida de calor (efecto enfriamiento).
  • Actividad y alimentación: perros muy inactivos gastan menos calor metabólico; aquellos que trabajan en frío pueden necesitar más energía.


Ejemplo cotidiano: un bulldog francés y un husky pueden estar en la misma terraza; el husky tolerará mejor varias horas, mientras que el bulldog sufrirá mucho antes por su pelaje corto y predisposición respiratoria.

 

Signos de frío leve a grave que el cuidador debe observar

Reconocer los signos permite actuar a tiempo:

  • Frío leve: temblor persistente, postura encogida, búsqueda de refugio, menor actividad.
  • Frío moderado: letargia, movimientos torpes, patas frías, disminución del apetito.
  • Frío grave (hipotermia): colapso, respiración y pulso lentos, mucosas pálidas o azuladas, desorientación o pérdida de consciencia.
  • Señales de congelación: piel blanquecina, cerosa o fría al tacto en orejas, almohadillas o cola.

Si se sospecha hipotermia, es recomendable medir la temperatura rectal con cuidado (si se sabe cómo hacerlo) y, ante lecturas por debajo de 36–37 °C o aparición de signos neurológicos, acudir al veterinario de urgencia.


Prevención práctica frente al frío en perros: hogar y calle

Las medidas preventivas son efectivas y, en muchos casos, sencillas:

  • Limitar tiempo en exterior: reducir paseos en frío extremo; aumentar la frecuencia pero acortar la duración.
  • Ropa y accesorios: abrigos o chaquetas para razas de pelo corto, ancianos o perros con baja masa corporal. Deben cubrir tórax y abdomen.
  • Protección de patas: botines (booties) para evitar daño por sal, hielo y abrasión; limpiar y secar patas tras los paseos.
  • Camas aislantes: camas elevadas o con borde, mantas y evitar corrientes frías en la zona de descanso.
  • Secado inmediato: si se mojan, secar con toalla y secador a temperatura tibia para evitar pérdida de calor.
  • Ajuste alimentario: en perros expuestos al frío o que aumentan su actividad, aumentar la ingesta calórica puede ser necesario (según condiciones, entre un 10% y hasta un 90% más en casos extremos). Consultar al veterinario o nutricionista.
  • Evitar afeitados completos en invierno: mantener cierto largo de pelo para aislamiento, recortar solo lo necesario para evitar bolas de hielo.

Consejo cotidiano: escoger rutas sin charcos ni viento, y llevar una toalla y mantita en el coche para emergencias.


Primeros auxilios domésticos ante temblores o hipotermia leve por el frío

Ante un perro temblando o con signo de enfriamiento moderado:

  • Trasladar al animal a un lugar cálido y seco (interior, vehículo).
  • Secar y envolver con mantas o toallas tibias (no calientes).
  • Calentamiento gradual: bolsas de agua caliente envueltas o mantas eléctricas a baja potencia bajo supervisión; evitar calor directo que pueda quemar o producir vasodilatación brusca.
  • Ofrecer líquidos tibios si está consciente (agua o caldo bajo en sal).
  • Medir temperatura si se dispone de termómetro y saber usarlo; actuar según cifras y signos.
  • Contactar con el veterinario ante agravamiento (pulso/respiración alterada, colapso, mucosas anómalas).

No administrar medicamentos por cuenta propia ni aplicar masajes vigorosos que puedan inducir arritmia en hipotermias severas.


Checklist rápido: qué mirar y qué hacer

  • ¿Raza/pelaje, edad y estado corporal?
  • ¿Tiempo en exterior y condiciones (viento/humedad)?
  • ¿Temblor, letargia, extremidades frías?
  • Medidas inmediatas: llevar adentro → secar → envolver → ofrecer líquido tibio → acudir al veterinario si empeora.


Conclusión: priorizar el bienestar frente al frío

El frío en perros es un reto estacional que combina fisiología, conducta y prevención práctica. Con medidas sencillas —ajustar paseos, proteger patas, usar abrigo cuando proceda, mejorar camas y revisar la ración si hace falta— se reduce drásticamente el riesgo de complicaciones. En caso de duda, la consulta veterinaria es la vía segura; y si el perro muestra signos de hipotermia grave, la atención urgente es imprescindible.

Desde FUD, se recomienda observar comportamiento y condiciones con atención y aplicar estas medidas adaptadas a cada animal. Cuidar a un perro en invierno es un acto de responsabilidad y cariño: el mejor abrigo siempre será la combinación de conocimiento y sensibilidad por sus necesidades.